Cómo crear hábitos sin motivación: el sistema que sí funciona

Cómo crear hábitos sin motivación

Hay una escena que seguramente conoces. Es domingo por la noche, estás convencido de que ahora sí vas a empezar, mañana te vas a levantar temprano:

Vas a hacer ejercicio.

Vas a leer.

Vas a comer mejor.

Incluso ya hasta elegiste el libro, preparaste la ropa del gimnasio o descargaste la aplicación que llevabas semanas posponiendo.

Y el lunes…

Bueno, el lunes ya no se siente igual.

-Suena la alarma.

-Hace frío.

-Dormiste poco.

-El trabajo se complicó.

Y esa emoción que el domingo parecía enorme desapareció casi por completo, si alguna vez te ha pasado, bienvenido al club, a mí también me ha pasado más veces de las que me gustaría admitir. Durante mucho tiempo pensé que las personas constantes tenían algo que yo no tenía.

-Más disciplina.

-Más fuerza de voluntad.

Más carácter.

Pero mientras más libros leía sobre hábitos, más me daba cuenta de que casi todos llegaban a una conclusión parecida:

Las personas que mantienen buenos hábitos no suelen depender de estar motivadas todos los días, simplemente hacen que empezar sea mucho más fácil,..

El problema empieza mucho antes de que digas ya no.

Cuando decimos que “no fuimos constantes”, normalmente pensamos en el momento en que dejamos de hacer el hábito.

Pero creo que el verdadero problema aparece bastante antes, empieza en esos primeros segundos, en ese momento en el que tienes que decidir:

-Si abres el libro o el celular.

-Si te pones los tenis o vuelves a sentarte en el sofá.

-Si te haces la cena o pides una pizza.

Es curioso, porque muchas veces el hábito no fracasa a los veinte días, fracasa en los primeros treinta segundos, y cuanto más difícil se siente ese inicio, menos ganas tenemos de volver a intentarlo.

Por eso me gusta tanto una idea que aparece una y otra vez en libros como Hábitos Atómicos, no siempre necesitamos más disciplina, a veces solo necesitamos quitar un par de obstáculos que nosotros mismos pusimos en el camino.

Empecé a hacerme una pregunta diferente

Antes me preguntaba:

¿Cómo puedo obligarme a ser constante?

Hoy me pregunto otra cosa.

¿Qué está haciendo difícil empezar?

Parece una diferencia mínima, pero cambia completamente todooo!, porque deja de tratarse de “qué me falta” y empieza a tratarse de “qué puedo cambiar”.

A veces la respuesta es tan sencilla como dejar el libro sobre el escritorio, o preparar la ropa del gimnasio desde la noche anterior o decidir qué vas a leer mañana.

Pequeñas decisiones que, acumuladas, hacen que empezar deje de sentirse como una negociación diaria.

El mapa que uso cuando quiero construir un hábito nuevo

Cada vez que quiero incorporar un hábito, intento responder seis preguntas.

No las contesto todas el primer día.

Pero sí me ayudan a entender por qué unas veces funciona y otras no.

  • ¿Qué quiero hacer exactamente?
  • ¿Qué suele impedir que empiece?
  • ¿Qué hace que lo abandone a la mitad?
  • ¿Qué estoy buscando realmente con este hábito?
  • ¿Cómo puedo hacer que mi entorno juegue a mi favor?
  • ¿Cómo voy a saber si esta semana funcionó?

Responderlas toma menos de diez minutos, pero muchas veces evita semanas enteras de frustración.

Si hoy pudiera darte un solo consejo

No intentes convertirte mañana en esa persona que imaginas, intenta facilitarle un poco el trabajo a la persona que vas a ser mañana.

-Deja el libro abierto.

-Llena tu botella de agua.

-Prepara la ropa.

-Escribe una sola línea.

Haz que empezar requiera tan poco esfuerzo que no tengas que convencerte, porque los hábitos no cambian cuando encontramos más motivación, como lo he dicho varias veces, la motivación es finita, se acaba… Los hábitos cambian cuando dejamos de ponerles tantas piedras en el camino.

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