Los hábitos secretos de los genios- Craig Wright

En el libro “los hábitos secretos de los genios”, Craig Wright explora el significado del controvertido término que han bautizado como “genios” a través de la historia. 

Desde Charles Darwin, Leonardo da Vinci, Andy Warhol o Elon Musk la pregunta es ¿qué características personales impulsan a estas personas hacia la grandeza?.

Craig Wright menciona que los genios no solo son inteligentes o tienen ética de trabajo, es mucho más complejo que eso.

Antes de empezar hay que recalcar que el propósito de este libro no es hacerte un genio sino que te hará ser más estratégico, creativo, exitoso y más feliz. Esto será gracias que empezarás a adoptar los 14 hábitos secretos de los genios:

  • Ética laboral.
  • Resiliencia. 
  • Originalidad.
  • Imaginación infantil. 
  • Desajuste creativo. 
  • Curiosidad insaciable.
  • Pasión. 
  • Rebeldía. 
  • Pensamiento que traspasa fronteras.
  • Acción contraria. 
  • Concentración.
  • Preparación.
  • Obsesión. 

En este resumen descubrirás algunos aspectos de genialidad de las personas que cambiaron el mundo ¡así que empecemos!

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Lecciones del libro los hábitos secretos de los genios 

  • Los genios tienen un fuerte grado de curiosidad hacia el mundo.
  • Saben desechar los modelos de trabajo tradicionales para pensar fuera de la caja. 
  • Al concentrarse en su trabajo pueden descubrir brillantes descubrimientos. 

¿Talento o trabajo duro?

Muchas personas se han acercado a Craig Wright tratando de encontrar el secreto de los genios para poder implementarlo en su día a día.

Pero la respuesta a esta pregunta es simple: No hay una respuesta de lo que impulsa a la genialidad. 

Para muchos la genialidad se puede encontrar en distintos lugares:

  • Los expertos en las matemáticas o ciencias piensan que los genios se deben a los talentos naturales.  
  • Atletas piensan que los logros excepcionales son el resultado del trabajo duro. 
  • Los conservadores creían que la genialidad era un regalo de dios.
  • Para los liberales esto era una cuestión de su ambiente natural.

Por siglos varios pensadores han tomado una posición respecto a la genialidad.

La expresión “Naturaleza versus crianza” se popularizó en 1869 por Francis Galton en su libro “Hereditary Genius”.

Francis Galton fue el primo de Charles Darwin y estudio a miles de individuos sobresalientes, inclusive a sus propios familiares. Galton concluyo que la genialidad corría a través de lazos familiares y que era hereditario.

Un claro ejemplo de esto es lo que sucedió con el caballo de nombre Secretarian, quien se llegó a convertir en un “caballo de carrera genio”.

Durante su autopsia, vieron que su corazón de 21 libras pesaba el doble que el de su padre. Él venía de un buen linaje, pero no era excelente y no dejo ninguna sucesión excepcional.

Aunque el talento se pueda heredar, la genialidad es algo que simplemente no.

Si bien existen familias que se asemejan a la regla de Galton, como es el caso de Marie Curie y su hija Irene Curie, también hay familias que contradicen a la regla, como los cuatro hijos de Picasso (que ninguno se convirtió en un pintor brillante), o el arte de Marguerite Matisse o escucha el concierto de piano de Franz Xaver Mozart (con oído supermusical pero sin imaginación).

Esta lista se puede extender a varios nombres de genios como Leonardo, Michelangelo, Shakespeare, Newton, Franklin, Einstein,  Elon Musk o Steve Jobs.  Cada uno de esta lista parece que salió de la nada, tanto así que Einstein solía decir que la ascendencia no era un predicador de la genialidad.

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“La exploración de mis ancestros… llevo a ningún lugar” – Albert Einstein 

¿Genética?

La idea detrás de esto es que la genialidad es un evento explosivo y aleatorio que nace de una combinación de características personales (inteligencia, resiliencia, curiosidad, pensamiento visionario y más de un poco de comportamiento obsesivo).

Pero hay algo que Galton no vio, no vio el gran trabajo del científico Gregor Mendel (quien dio origen a la herencia genética). Tampoco sabia del trabajo de Havelock Ellis donde estudiaba a genios británicos y mencionaba que la genialidad se encontraba en el primogénito varón de cada familia.

Este estudio se solía olvidar de las mujeres, por ejemplo Elizabeth I (3er hijo), Jane Austen (7ma) o Virginia Wolf (6ta), por decir alguna de ellas. 

En la actualidad, el pensamiento de estas tres personas forman parte de lo que conocemos como el proyecto de vida, que señala que tus genes establecen un marco de en lo que te convertirás. 

Sin embargo, la respuesta se puede encontrar en la epigenética, que es el estudio de cómo el comportamiento o el ambiente causan cambios en tus genes.

Tal y como lo mencionaba el neuroscientifico Gilbert Gottlieb, no solo los genes y los entornos cooperan mientras nos desarrollamos, sino que los genes aporte del ambiente para funcionar de forma correcta.

La epigenética trae consigo la posibilidad que cualquiera puede controlar lo que se convierte si están dispuestos a trabajar por ello. 

¿Alguna vez has escuchado a un genio flojo?

Todos los genios que solemos encontrar tienen el hábito de trabajar duro, porque están obsesionados, esto lo podemos ver en algunas de las distintas frases que han dejado:

  • “Si supieran cuánto trabajo requirió, no lo llamarían genialidad”- Michelangelo
  • La genialidad es el resultado del trabajo duro”- Maxim Gorky
  • “No creía en fines de semana, ni creía en las vacaciones”- Bill Gates
  • “No hay talento o genialidad, sin trabajo duro”- Dmitri Mendeleev
  • “Trabaje muy duro cuando era joven, para que no tuviera que trabajar tanto ahora”- Mozart 
  • “Nadie ha cambiado el mundo con una semana laboral de 4 horas”- Elon Musk 

Existen 2 rutas distintas para genialidad creativa: 

  • Evidentes al instante (regalos)
  • Convertir (Automejora laboriosa)

Aunque estás dos son necesarias, ¿Qué proporción es la correcta?

Los defensores de la práctica dice que el 80% de los resultados se determina por el trabajo duro, aunque en la actualidad los psicólogos han querido reducir este número a 25%.

Se han obsesionado con un talento en particular 

El IQ es el estandarte de la genialidad, ya que es la medición cuantitativa de la inteligencia. Para el año 1920 una alta puntuación se fue asociando con la genialidad, tanto que entrar al “club de genios”  requería de un puntaje de 132.

Se solía manejar una medición que mostraba los distintos grados de superdotación. Por ejemplo, en este venía que los que salían con un puntaje de 160- 174 solían ser bastante dotados.  

Pero Marie Curie ni Shakespeare tomaron una prueba de IQ, ¿Cómo se podía saber lo inteligente que eran?.

Las pruebas IQ involucran lógica y requiere reglas matemáticas y de lenguaje. Pero en ningún lugar de las pruebas de los IQ le daban puntos a las respuestas creativas o por expandir las posibles respuestas. 

Es así como la lógica razonable difiere del ingenio creativo. Ya que pensar dentro de la caja difiere del pensamiento a fuera de ella. Es por eso que las pruebas IQ, SAT y las calificaciones son un predicador poco confiable del éxito de tu carrera y mucho más del ingenio.  

Existe una frase bastante famosa que dijo el físico alemán Albert Einstein:

“Cada persona es un genio, pero si juzgas a un pez en su habilidad para trepar un árbol, pasará toda su vida pensando que es estúpido”.

Genialidad y el género: El juego está arreglado

En 2014 una aspirante novelista de nombre, Catherine Nichols, realizó un experimento en el que envío a 15 publicistas su novela todavía no publicada bajo su nombre.

Luego envió la misma carta a otros 15 agentes pero bajo el nombre de “George Leyer”. El manuscrito que estaba bajo el nombre de “Leyer” fue aceptado 17 veces. Mientras que el de Catherine fue aceptado solo dos veces, hasta los rechazos eran diferentes, ya que los de George eran más suaves que los que recibía Catherine.

¿Pero por qué existe esta notable diferencia entre lo que se espera del hombre y de la mujer?, ¿por qué existe la creencia de que los hombres son más aptos que las mujeres?.

Una pista a esta difícil pregunta se encontró en un reporte en el 2010 de título “¿Por qué hay tan pocas mujeres en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas?.

Se mostraba la gran batalla de las mujeres en el campo debido a los estereotipos, parcialidades y ambientes poco favorables.  

Esto se debe a la falta de mentoría o apoyo a nivel familiar, ya que la mayoría de estos campos fueron tradicionalmente construidas por hombres, para los hombres.

De esta manera, las mujeres tenían menos ejemplos a seguir y menos mentores con los que pudieran crear una conexión. 

Esta gran diferencia entre ambos géneros ha levantado algunas preguntas como ¿Esto es por una insuficiencia genética o un sesgo cultural?.

La genialidad en las mujeres

Algunas genias como es el caso de Virginia Wolf y muchas mujeres más considerarían a esta pregunta ofensiva.  

El reconocimiento que se ganó  Wolf por sus escritos y lo que pudo lograr con todos los limitantes en su vida inspiro y fundamento a varias escritoras que vinieron después de ella.

Pero igual vio que la tendencia de temer a los logros de las mujeres forma parte de lo que Wolf llamaba: Oscuro complejo masculino. El cual era un deseo no tanto de que las mujeres sean inferiores, sino que él sea superior.

Para ganar esta superioridad, los hombres idearon una simple estrategia: Hacer que las mujeres se vean de la mitad de su tamaño y así el hombre se verá el doble de grande. 

Ha habido casos en los que tanto figuras como Napoleón y Mussolini insistieron en enfatizar la inferioridad de la mujer, ya que si no fueran inferiores dejarían de crecer.

“Las mujeres son más que máquinas para producir niños”- Napoleón 

Así como esta frase, puedes encontrar varios más tratando de reducir a la mujer dentro de varias áreas. 

Se podría imaginar que los científicos tratan de juzgar al mundo de una forma imparcial. Por desgracia, Paul Broca, un neurólogo, declaro en 1862 que el cerebro de los hombres era más grande que el de las mujeres.

Pero la idea de Broca no era la correcta, ya que si se habla del tamaño del cerebro, se trata más de un factor más del tamaño del cuerpo que de la raza o el sexo. De hecho, Stephen Hawking afirmo en el 2005:

 “En general, se reconoce, que las mujeres son mejores que los hombres en idiomas, relaciones personales y en la multitarea, pero menos buenos en la lectura de mapas y la conciencia espacial. Por lo tanto, no es irrazonable suponer que las mujeres pueden ser menos buenas en matemáticas y física.

Inclusive el científico Albert Einstein no pensó más allá de los paradigmas de su época cuando dijo algo así como que los campos de la ciencia debía de ser más sencillo para las mujeres. Ya que la constitución de las mujeres desde la naturaleza les prohíbe aplicar el mismo estándar de expectativas a las mujeres que a los hombres.

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La estupidez eterna de ignorar a la mitad de la humanidad está demasiado ligada a la cultura

De acuerdo a las leyes de Manu (las leyes más antiguas de los Dharma-Sutra) ninguna mujer es independiente, siempre están bajo el control del padre o marido.

¿Pero quién dicta estas y todas las otras leyes de las grandes naciones? 

Estas eran las mismas figuras de autoridad que establecieron las reglas de las instituciones educativas en el Oriente. 

Ya que a lo larga de la historia solo a los hombres se les daba la oportunidad de una educación alfabetizada y de ir a la universidad.

Fue hasta el año 1678 que Elena Piscopia fue la primera mujer en recibir un título académico en la Universidad de Padua.

Otro ejemplo de la diferencia tan grande que había entre los dos géneros, fueron los casos como los de Bach.

En 1723 se mudó a Leipzig para aprovechar la educación universitaria gratuita para sus numerosos hijos. Este tipo de oportunidades no estaban disponibles para sus, igual de numerosas, hijas. 

Así que sin alguna educación, se solía asumir que las mujeres eran poco competentes en asuntos financieros. Esto no les permitía sacar préstamos, tener tarjetas de crédito o empezar un negocio sin el respaldo de un hombre. 

Este sesgo cultural ha terminado matando la carrera creativa de muchas mujeres talentosas. Pero a pesar de lo que se solía pensar, la causa se asienta en la cultura y no en lo genético. 

De esta forma, por cientos de años las mujeres genios fueron ocultadas de la historia, porque los hombres las borraron de la historia. 

Eliminar este juego entre los géneros puede ser algo complicado por los sesgos ocultos dentro de la cultura. Sin embargo, para romper con esto necesitas accionar, y el primer paso para hacerlo es tomar conciencia.

Necesitas entender que la causa de todo esto es la cultura y no la falta de dones genéticos. Entiende que las mujeres tienen los mismos hábitos de genios que los hombres, hasta tal vez tienen un extra de resiliencia.

Evita la burbuja de los prodigios 

Dentro de “Los hábitos secretos de los genios” se menciona que en el término “prodigio” señala lo asombroso o increíble, algo fuera del curso de la naturaleza. Esto no solo se enfoca en la juventud humana, sino a cualquier especie fuera de lo común. 

Sin embargo, es común escuchar que las personas usan esta palabra para señalar a los jóvenes que tienen talentos, más allá de su edad. 

Por ejemplo Pablo Picasso a los 3 años podía dibujar.

La cultura siempre se encuentra fascinado por este tipo de descubrimientos. Tanto que ha habido programas como “niños genios” o “genios júniors”.

Pero ¿este tipo de programas te muestra verdaderos genios?.

La realidad es que no, solo te muestran prodigios en matemáticas, geografía o en otras tantas habilidades.

La gran diferencia entre estos dos conceptos, es que los genios crean y cambian el mundo con su pensamiento original. Mientras tanto los prodigios solo imitan, así que, aunque son extraordinarios a una corta edad, no son la vanguardia de su cambio, ni mucho menos cambian de dirección.

Otro gran ejemplo entre la diferencia entre prodigio y genio, lo podemos ver en el caso de Mozart y su hermana Nannerl Mozart.

A pesar de que Nannerl era una prodigiosa en la interpretación, no se le puede considerar un genio porque no es una creadora.

En la actualidad no existe música alguna que contenga su nombre.

A pesar de que deseaba ser una compositora y quizá tenía el talento para serlo, lo que no tenía eran las mismas oportunidades.

El verdadero talento

Algo muy interesante sobre Mozart, es que tuvo que dejar de apoyarse en las palabras de otras personas para enfocarse en sus talentos.

Se dio cuenta de esto cuando se alejó del controlador de su padre y se mudó a Viena. Fue ahí donde creó el 95 % restante de la obra maestra por la que se le conoce hoy en día. 

Mozart pudo escapar de la “burbuja de los prodigios”. 

El problema con la “burbuja de los prodigios” es que está llena de un sinfín de reforzamientos positivos, fijación en estrictas reglas y una tolerancia nula a lo que no sea perfecto. 

Si tu hijo es un genio, y lo tienes con un sinfín de reforzamientos positivos como mencione arriba, da un paso atrás, relájate y toma un respiro. Tener el enfoque de ganar un trofeo para todas las áreas no es algo realista. 

En lugar de eso, fija un programa de aprendizaje global en lugar de una especialización reducida. Lo más importante es aprender de los lectores y estar dispuesto a ajustar las metas conforme a la marcha.

Piensa que los prodigios vienen en algunas formas y los genios vienen en muchos formatos. Ahora es el.  momento de romper con el hábito de unir prodigio con genio, ya que la mayoría de los genios nunca fueron prodigios y gran parte de los prodigios nunca se convirtieron en genios. 

Imagina el mundo como un niño 

“El genio no es más que la infancia recuperada a voluntad”- Charles Baudelaire

Las pesadillas y muy desarrollada imaginación de Mary Shelley, trabajaron juntas para crear una de las novelas más terroríficas y poderosas de la historia literaria.

La primera edición de Frankenstein se publicó de forma anónima y muchas de las personas se la llegaron a atribuir al autor que creó el prefacio del libro.

No fue hasta la segunda edición que se reconoció que todo salió de las recopilaciones de los sueños de Shelley. 

Tal y como lo decía Walt Disney, cada niño nace bendecido con una imaginación vivida, pero al igual que un músculo se suele debilitar por falta de uso, la brillante imaginación de un niño empieza a palidecer a través de los años si no se ejercita.

Casi todas las grandes obras en la historia, partieron de la imaginación del artista. Algunos ejemplos se pueden ver en el caso de los amigos imaginarios de Frida Kahlo (que solía escapar por la ventana con una niña de su edad) o Charles Dodgson que se imaginaba a Alicia entrando al país de las maravillas.

Pero si esta imaginación es tan importante ¿por qué está capacidad se empieza a reducir a medida que el niño pasa a la adultez?

Una de las mejores explicaciones es que a medida que crecemos, nos tenemos que hacer responsables de nuestra propia supervivencia.

Así como los humanos, muchos animales se muestran más juguetones durante la infancia, pero luego siguen patrones programados en edad adulta.

Un término acuñado por los biólogos llamado neotenia explica la capacidad humana de mantener habilidades como la curiosidad y la imaginación en la vida adulta.  

Así como lo hizo Mozart en el momento en el que creo el reino infantil de la flauta mágica, no tenía ni 5 o 3 años, tan solo tenía unos meses de vida. 

Desarrolla el apetito por aprender 

La Reina Elizabeth I (1533-1603) de Inglaterra tuvo la mejor educación tradicional que el dinero del rey pudo comprar. Así que mientras su padre enviaba a trabajar a sus esposas, se aseguraba de darles a sus hijos los mejores tutores privados, sabiendo que algún día uno de ellos iba a gobernar (incluso una niña).

Su hija menor, Elizabeth, recibió la educación que era típica de un príncipe del renacimiento, pero que era bastante raro para las mujeres de ese tiempo. Su educación no solo consistía en historia, filosofía o literatura, también estudió a los primeros padres de la iglesia, el Nuevo Testamento Griego y los escritos latinos de los teólogos de la Reforma. 

Pero la educación de Elizabeth, no se detuvo cuando su matrícula terminó, siguió inclusive después de ser reina en 1558, permaneciendo autodidacta por el resto de su vida. 

Estableció 3 horas al día para la lectura como una norma, instruyó a su mente con documentos e instrucciones que aplicaba todos los días.

Elizabeth fue un milagro de aprendizaje ¿Pero de qué le sirvió saber tanto? la respuesta es simple: Le dio poder.

“El conocimiento es poder” – Francis Bacon

Pero ¿cómo las personas que no son genios pueden cultivar el apetito por aprender, más allá del salón de clase?

Estas son algunas de las sugerencias que: 

  1. Mantente abierto a nuevas experiencias, empujarte a hacer cosas que desconoces o que te dan miedo.
  2. No tengas miedo.
  3. Haz preguntas.
  4. Una vez que preguntes escucha para tratar de entender.

Encuentra la pieza faltante

Picasso, Einstein y Mozart sabían a la edad de 5 años que la pasión de su vida sería la pintura, la ciencia y la música. En cambio, Van Gogh tuvo que intentar varias cosas antes de encontrar su pasión.

Así que solo después de seguir una carrera de galerista, maestro, vendedor de libros y ministro de calle, se decidió por el arte a los 29 años.  era la pasión de su vida.

Una vez un paciente le preguntó a Sigmund Freud ¿Cuáles son las cosas más importantes en la vida?, a lo que respondió, Lieben und arbeiten (amar y trabajar).

Podría haber combinado los dos para terminar con una solo respuesta “amor al trabajo”, porque ahí es donde la mayoría de las personas, incluido los atletas o los artistas, encuentran su pasión. 

En el documental en búsqueda de la grandeza el director, Gabe Polsky, concluyó que el motor más importante de los grandes atletas es la alegría de las experiencias.

“Si encuentras lo que te da más diversión en tu deporte, hay una gran posibilidad que seas bueno en ello porque ya no representa un trabajo, sino que se convierte en una alegría. Te puedes volver adicto a esa alegría”.

Historia Marie Curie

Una joven que trabajaba de nana en Polonia, sin ninguna educación formal después de los 15 años, ¿cómo llegó a ganar el Premio Nobel en Física?

Después de su matrimonio con Pierre Curie, se volvió un genio de la nada, Solo la perseverancia y la pasión de Currie puede explicar lo que de un modo sería inexplicable. 

A los 20 años dejó su interés por la literatura y la sociología y encontró su pasión por las matemáticas y la física. En 1891 se fue a Francia a estudiar física en un nivel de posgrado. 

Era una extranjera, sin título universitario y una de las 23 mujeres de una clase de 1,825. Aunque durante sus años de estudio, casi no tenía dinero, se sentía feliz, a pesar de todas las carencias. 

Marie Curie obtuvo su maestría en matemáticas y física en 1897 y empezó a buscar un doctorado bajo la supervisión de su nuevo esposo el físico Pierre Currie.

El tema de razonamiento fueron los rayos Becquerel, durante uno de los momentos críticos se dio cuenta que la radiación viene de un nuevo elemento químico y se propuso encontrarlo.

Así lo hizo, durante su búsqueda encontró el residuo que quedó del uranio. A través de los años, Currie llegó a procesar un aproximado de 8 toneladas de Pechblenda (una variedad masiva y muy probable impura de uraninita) en su laboratorio.

En ese cobertizo hirvió la pechblenda y separó sus componentes mediante cristalización y midió las cantidades de material radiactivo hasta una milésima de miligramo. 

Llegó a dos sospechosos radioactivos, al primero lo llamó “polonio”  pero no era la respuesta que estaba buscando, la pieza que buscaba era mucho más radiactiva.

Muchas personas suelen guardar sus pasiones para ellos mismos, por lo que no suele afectar al mundo en general. Pero si nuestras pasiones nos impulsan a formas que cambien la sociedad, ese cambio es una marca de genialidad.

Por consiguiente el descubrimiento del radio de Marie Curie fue el reconocimiento público de su gran ingenio, haciéndola ganar dos Premios Nobel, uno por física y otro por química.

Ella pudo descubrir dos nuevos elementos: Polonio y Radio y acuñó el término “radioactividad”.

A la larga la pasión de Currie terminó quitándole la vida, ya que siempre llevaba con ella un poco de radio en sus bolsillos. 

Para divertirse, ella y Pierre disfrutaban de estar sentados en la oscuridad observando la luminosidad del Radio (casi como una lámpara de lava). Ahora sabemos lo que ella nos ayudó a descubrir: La radiación es capaz de matar a las células malignas y las sanas. 

Marie Currie murió a los 66 años de anemia aplásica (una enfermedad rara de la médula ósea y las células que generan sangre dañadas).

Leonardo da Vinci

Otra persona de la que podemos hablar es de Leonardo Da Vinci, uno de los personajes más destacados del renacimiento como un artista e inventor.

Leonardo encarna el significado del término “genio”para un gran número de personas. Junto a su trabajo como pintor y escultor, el artista italiano también tenía una carrera como ingeniero, arquitecto y anatomista junto a otras cosas.

 Pero da Vinci no solo lograba cumplir con estos trabajos, el era excelente en todos ellos, muy por encima de los esfuerzos o expectativas de sus contemporáneos.

Aunque Leonardo era un artista brillante, la realidad era que tenía una educación bastante pobre, al no tener instrucción alguna en el Latín o Griego, que eran considerados los pilares de la educación superior en esos tiempos. 

¿Cómo se puede explicar la brillantes de Leonardo si no tuvo esta educación superior?

Curiosidad

Todo se reduce a un simple caso de curiosidad insaciable. Si bien hay muchos tipos diferentes de curiosidad y las personas están interesadas en una variedad de cosas diferentes. 

Por ejemplo, algunas personas son fieles a actividades recreativas como coleccionar estampas, mientras que a otros les apasiona el béisbol. Sin embargo, lo que destaca a los genios excepcionales como Leonardo da Vinci del resto de las personas es su aparente interés en casi todo. 

Para entender esto tienes que ver la lista de las tareas que Leonardo tenía para un solo día en Milán. Estas tareas incluían:

  • Calcular el tamaño de la ciudad y los suburbios.
  • Localizar libros que enumeraban las iglesias de la región.
  • Aprender a cuadrar un triángulo matemáticamente.
  • Comprobar una ballesta.
  • Aprender a arreglar una esclusa de canal 
  • Preguntar a una persona sobre la medida del sol.

La voraz curiosidad de Leonardo lo impulsó a grandes logros como resultado del constante intento de su mente activa por aprender y comprender el mundo que lo rodeaba. 

Muy pocas personas llegan a tener este nivel de curiosidad, pero cualquier persona puede aspirar a ser más consciente de su entorno. Si lo que buscas es aumentar tu sentimiento de curiosidad, intenta abordar nuevas situaciones con una mente abierta y bastantes ganas de aprender. 

Debes permitirte andar mientras está en un nuevo lugar, cuando decidas qué libro leer ve por algo que no sería tu primera elección.

Así es como la curiosidad contribuye al mundo en el que vivimos.

Sé un zorro 

En el libro “Los hábitos secretos de los genios” se menciona una fábula que casi todo el mundo conoce, la fábula de Esopo de “La tortuga y la liebre”, pero también tiene otra parábola menos conocida “El erizo y el zorro”.

Lo que quiere resaltar de esta parábola, es que el zorro sabe muchas cosas pequeñas, mientras que el erizo conoce una gran cosa. Así que, como el zorro inquieto busca explorar un sinfín de posibilidades, el inmóvil erizo solo se resguarda en su única gran idea.

Esta historia resalta 2 estilos cognitivos contrastantes:

  • Por un lado, los zorros tienen distintas estrategias para sus distintos problemas, ya que son curiosos y están cómodos con los matices.
  • Los erizos, por otro lado, se enfocan en un gran problema y reducen su búsqueda a solo una solución. 

El punto de este capítulo es que si quieres adoptar los hábitos secretos de los genios de Craig Wright, necesitas ser más como un zorro que como un erizo. Así como este animal, los genios suelen irse de un lado a otro, suelen ser muy curiosos e incontrolables(algunas veces). Su curiosidad es más fuerte que su disciplina y los empuja más allá de los límites de su principal área de interés.

Esto lo podemos ver en varios personajes de la historia, pero también en los genios en la actualidad como es Elon Musk, que pasa de autos eléctricos, cohetes espaciales, Hyperloop, paneles solares a inteligencia artificial. 

Pero al final son estas incansables búsquedas las que cambian al mundo. 

Para ilustrar los beneficios de un pensamiento más allá de las fronteras, ve el caso de Lady Gaga (Stefani Joanne Angelina Germanotta). Comenzó sus clases de piano cuando apenas tenía 4 años, en la secundaria actuó en obras, fue parte de una banda de jazz y el coro de su escuela. 

Ella solía definirse como una persona sin miedos, cuando cumplió los 17 años la aceptaron en la prestigiosa Escuela de Artes Tish en Nueva York, estudió música, historia del arte y escritura dramática.  Después de un año dejo todo para perseguir su sueño como compositora y artista.

Para ganar dinero trabajó como bailarina gogó en los bares de Lower East Side. Durante ese tiempo, fue como Stephani Germanotta se convirtió en Lady Gaga tomando como referencia la canción de Queen “Radio Ga Ga”.

Lady Gaga es una creadora original que mezcla muchos tipos de artes en uno solo.

“Se trata de todo junto: el arte del espectáculo, el espectáculo pop, arte y moda”. -Lady Gaga 

Búsqueda interminable

En una entrevista en el 1996, Steve Jobs comentó que la creatividad se trata de conectar cosas.

Jobs implementó su idea más transformadora y rentable cuando combinó el Ipod y el Iphone. Hasta ese momento estas dos funcionalidades habían estado en dos cuerpos distintos. Es por eso que Steve Jobs sugiere que la mayoría de los inventos vienen de observar cosas distintas y ver la inesperada relación entre ellas. 

Otro erudito fue Pablo Picasso, que solía usar de forma constante una frase “no pido prestado, yo robo”. Picasso “robaba” de los viejos maestros del siglo XVII, de los depósitos de chatarra y combinaba una idea en su cabeza con un objeto que veía para crear algo nuevo.

Por ejemplo, manubrio y asiento de una vieja bicicleta se podían combinar con un recuerdo de su infancia de una corrida de toros para crear una escultura modernista. 

La mente de Picasso estaba energizada por la apropiación externa y lo que robaba no pensaba devolverlo. Combino elementos visuales con su propia intensidad psíquica y cambió el curso de la historia del arte.

Pero ¿no es ilegal ”robar” cosas como lo hizo Picasso? No si combinas el objeto con su propio material original, para poder crear algo nuevo y transformador. 

El exceso de confianza del experto 

Si bien el erizo no puede ver el bosque por los árboles, por otro lado, el zorro hojea de forma tan descarada que no ve el peligro dentro del bosque.

¿Cuántas veces te has dicho “Si tan solo hubiera sabido en lo que me estaba metiendo, no lo habría hecho”?

Donald MacKinnon, especialista en creatividad explicó que la falta de experiencia puede ser algo bueno. Ya que el experto con mucha frecuencia “sabe” tanto sobre las bases de hallazgos empíricos que empieza a considerar imposibles algunas cosas.  

Mientras que el novato ingenuo se aventura a cosas que el experto jamás se atrevería a hacer y con bastante frecuencia tiene éxito.     

La invitación de MacKinnon es que no seas el ciego erizo, sino como lo citaba Nikola Tesla: Ten la audacia de la ignorancia.

Piensa de forma opuesta 

A pesar de que Andy Warhol llegó a trabajar a Nueva York como un diseñador gráfico comercial, no pudo evitar notar que algo no estaba bien. Parecía que el arte que veía en las galerías no encajaba con el entorno: había una fuerte desconexión entre la ciudad impulsada por el dinero y el arte que estaba al frente suyo.

Cualquier artista con un poco de talento podría haber visto esta brecha entre el mundo del arte y el mundo actual para aplicar la regla implícita: 

“Si esto es lo que vende y recibe, entonces esto es lo que debería pintar también”

Pero Warhol, por otro lado, es una excepción.

A diferencia de la mayoría de los genios, Warhol no era un creyente de las normas y los estándares establecidos. Como una alternativa de ignorar la actual cara de la ciudad de Nueva York, él decidió concentrarse en la cultura de consumo de la ciudad.

De esta manera, las botellas de Coca- Cola y las latas de sopa Campbell se volvieron en sus enfoques. Al ir contra la corriente y desafiar a las normas establecidas, pudo ser una figura importante dentro de la historia del arte del siglo XX. 

Sin embargo, ha habido otro genio en el pasado que ha tomado riesgos más grandes: Martín Lutero, un ex monje que se rebeló contra la iglesia católica y comenzó la Reforma Protestante en 1517.  Cuando colocó sus 95 tesis, una colección de quejas a los procesos católicos establecidos en la puerta de una iglesia alemana, desobedeció todas las reglas del libro. 

Él creía que su desobediencia era vital para la supervivencia del cristianismo.

Al final de su vida, Lutero había formado una nueva secta cristiana, con su propia teología y rituales, dándoles el derecho a los miembros del clero de casarse. 

A su vez había provocado conflictos religiosos que estallarían en toda Europa durante los años siguientes.

Pocos genios han tenido una influencia tan significativa en la historia como él, sin embargo, en el mundo en el que vivimos al día de hoy sería muy diferente si él se hubiera atenido a las reglas de la naturaleza.

No es raro que los genios causen devastación en su entorno, el barco se balancea como resultado de sus acciones. Pero aunque nos cause escalofríos cada vez que los vemos, nos guste o no están alterando el curso de la historia.

Ahora relájate 

Tus mejores ideas llegan a ti en los momentos menos oportunos ¿llegan cuando estás frente a la computadora? o ¿cuándo estás revisando la montaña de correos?

Lo más seguro es que este no sea el caso.

Para la gran mayoría la inspiración llega cuando la mente se encuentra libre para deambular, ya sea cuando te estás bañando, caminando, a punto de dormir y no estás haciendo nada.

A lo largo de estos capítulos ya se ha identificado a la habilidad de la concentración como un componente fundamental de los genios. Isaac Newton tenía la capacidad de mantener un tema en su mente y concentrarse en él durante horas para hacer contribuciones significativas a la ciencia y a los avances de la astronomía o en la física. 

Pero ser brillante implica más que solo poder concentrar, también requiere tener la capacidad de relajarse (lo opuesto de esforzarse y concentrarse de forma intensa).

De acuerdo con los hábitos creativos que usan muchos los genios, el método más efectivo para crear nuevas ideas es tomarse unas vacaciones de su trabajo. Esto permite que tu mente fatigada se relaje, tanto como sea posible. Otro de los métodos que suelen utilizarse es desempeñar algún tipo de ejercicio. 

Esto no es algo nuevo, ya que según cuenta la leyenda, la secta filosófica de Aristóteles dirigía sus discusiones mientras paseaban en los terrenos de la escuela.

También se dice que el novelista Charles Dickens caminaba 15 kilómetros todos los días mientras escribía “Cuento de Navidad”, pero si vemos el estado mental más relajante, claramente esta será al dormir.

En nuestro sueño más profundo, es cuando se entra a una fase del sueño conocida como REM o Rapid Eye Movement (sueño que se caracteriza por un rápido movimiento de los ojos). En esta etapa de sueño, los hemisferios izquierdo y derecho de nuestra corteza prefrontal (necesarias para el procesamiento lógico) se apagan. Al mismo tiempo las partes del cerebro que están relacionadas con la memoria, la emoción y la imagen se acelera y te convierten en hipervigilante. 

Es así como ha surgido un extraño fenómeno conocido como soñar y que varios visionarios como Salvador Dalí o Paul McCartney han aprovechado este estado para algunos de sus grandes avances.

Sin importar si eres un genio o no, esto te enseña una cosa: Para obtener el máximo rendimiento creativo, los momentos de intensa concentración se deben combinar con sesiones de profundo descanso. 

Tiempo para concentrarte

Sigamos con el ejemplo de Leonardo da Vinci, el hecho es que el estaba muy interesado en su entorno que ya había establecido. Sin embargo, solo ser talentoso no es suficiente para hacerte un genio, existen cosas aún más importantes para considerar si quieres desarrollar habilidades creativas al nivel de Leonardo da Vinci. 

Una de ellas y la más importante es la habilidad de mantener una intensa concentración. A Leonardo le encantaba trabajar con una técnica que era lenta y meticulosa mientras creaba su arte. Así que en lugar de comenzar de inmediato, se “estresaba” durante semanas por pequeñas tareas que parecían sin importancia, como los pliegues de ropa o un rayo de luz.

Así que en respuesta a las críticas sobre el tiempo que tardó en pintar La Última Cena, dijo que los grandes genios necesitan tiempo para concebir los “conceptos ideales” que luego hacen con sus manos. 

Entonces ¿qué es lo que se quiere demostrar con este punto? 

Concentración

Uno de los rasgos que comparten gran cantidad de genios es la habilidad de enfocarse durante largos periodos de tiempo con una gran intensidad.  

Einstein por ejemplo, podía mantener la concentración, sin importar el entorno en donde estuviera. En 1903 uno de sus amigos lo fue a ver cuando recién se había convertido en padre, comentó que el gran genio no se dejó llevar por las circunstancias. Con una de sus rodillas sentaba a su hijo y lo tranquilizaba, mientras que la otra la usaba para escribir sus fórmulas en un bloc de notas.

Otras veces sus poderes de concentración lo podían llevar a resultados bastante cómicos. Por ejemplo, una vez durante un discurso de una recepción en su honor, Einstein agarró una pluma y en la parte de atrás del itinerario empezó a escribir fórmulas, olvidando que se estaba hablando sobre él.

Al terminar el discurso todos se levantaron a aplaudir mientras se volteaba a Einstein. Se percató de este momento cuando su asistente Helen, le dijo que necesitaba pararse, así lo hizo y siguiendo el ejemplo de todos empezó a aplaudir. Lo curioso de esta situación es que no se percataba que esa ovación era para él. 

Sin embargo, aunque todos los genios entienden la necesidad de tener un enfoque intenso, no todos tienen la habilidad de callar el ruido del ambiente como lo hacía Einstein.

Muchas de las mentes más brillantes del mundo hacen todo lo que les es posible para asegurar que su entorno de trabajo sea lo más callado posible. Por ejemplo, Vladimir Nabokov escribió Lolita en la parte trasera de su coche, porque decía que era el único lugar alejado de los sonidos desagradables.

Aunque algunos genios nacen con la habilidad de concentrarse como en el caso de Albert Einstein, otros necesitan ambientes libres de distracciones. Pero sin importar si se te da de forma innata o si lo tienes que forzar, la habilidad de concentrarte en la tarea que estás haciendo es el núcleo de la experiencia de cada genio

Concentrarse en la mente del caos puede requerir la construcción de la “Cuarta pared” esta es una técnica donde los actores se imaginan una pared imaginaria que separa a los actores del público.

Así que la próxima vez que te encuentres en un lugar concurrido, como un aeropuerto o en un lugar difícil de mantener tu zona Zen, imagina que estás en un lugar donde eres el único habitante. 

Conclusión

The hidden habits of genius (Los hábitos secretos de los genios), Craig Wright menciona algunas características que se han encontrado en varios genios a través de la historia, pero también se enfoca en desmentir varios pensamientos detrás del término “genio”.

Hay muchas cosas que puedes aprender y adaptar de personas eminentes con un alto coeficiente intelectual si te tomas el tiempo de analizarlas. Estas cosas te harán pensar de forma más inteligente, actuar más rápido y, en definitiva, conseguir más en tu vida. Compra el libro Los secretos de los genios de Craig Wright para profundizar en las historias de cada personaje.

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